Sociedad
Aviones en aeropuerto
United ha anunciado que no usará más a la Policía para sacar pasajeros de los aviones

La aventura de volar: el 'overbooking' y otras cinco formas habituales de ser maltratado

Quiénes toman un avión, por ocio o por trabajo, han dejado de ser solamente 'pasajeros' para convertirse en sufridores habituales de algún tipo de maltrato

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Vie, 14 Abr 2017

La imagen de un pasajero empujado, vejado y sangrando al ser expulsado de un avión por guardias de seguridad es la gota que ha colmado el vaso del sufrido usuario del transporte aéreo en nuestros días. Ocurrió en Estados Unidos, la víctima era un médico que insistía en que debía viajar para ocuparse de algunos pacientes y la responsable de la agresión, una de las compañías aéreas​ más importantes de un país cuya extension hace que volar sea una necesidad cotidiana para millones de personas. Su excusa, muy insuficiente en comparación con lo ocurrido.

Lo preocupante es que es algo que ocurre a diario en todo el mundo: Quiénes toman un avión, por ocio o por trabajo, han dejado de ser solamente "pasajeros" para convertirse en sufridores habituales de algún tipo de maltrato. Estos son los más comunes: 

1El 'overbooking'

Lo que le ocurrió al médico norteamericano es un ejemplo extremo, porque la compañía decidió que debía​ embarcar a cuatro empleados suyos, "por necesidades del servicio", cuando el avión estaba lleno y todos los pasajeros en sus asientos. Pero es algo que ocurre muy a menudo. Los últimos en llegar al aeropuerto corren el riesgo de quedarse en tierra porque las compañías venden más billetes que plazas tiene la aeronave y, si acuden todos, alguno tiene que sufrir las consecuencias. La incertidumbre que genera esa posibilidad es directamente proporcional a la necesidad que se tenga de viajar. Es completamente legal y están establecidas las debidas compensaciones, pero no siempre funciona y suele haber "víctimas colaterales". Hasta 800 dólares llegó a ofrecer a compañía estadounidense a los pasajeros que renunciaran a aquel vuelo, y al final recurrió a la violencia.

2Los retrasos

Hay compañías que utilizan para su publicidad el ratio de puntualidad. Su trabajo les ha costado, porque por una razón u otra los retrasos, de horas o incluso días, han estado a la orden del día desde que el uso del avión como medio de transporte se popularizó y se hizo intensivo. Los aeropuertos no dan abasto y los pasajeros son los que pagan las consecuencias de lo que en ocasiones es una simple falta de previsión. El verdadero termómetro de la situación es la cantidad de denuncias que se ponen al término de temporadas vacacionales como esta,  y la temperatura suele ser alta.

3La incomodidad de los asientos

Nada que ver los de ahora con los de antes. A medida que crecía el negocio, disminuía el espacio entre las filas del avión. Como dice The New York Times al referirse a este asunto en el editorial de hoy, "el americano medio se ha familiarizado con sus rodillas". Pues lo mismo ocurre en el resto del mundo, convirtiendo los vuelos de larga duración en auténticas torturas e incluso fuente de enfermedades, mientras que los beneficios obtenidos por las compañías son incalculables.

4Los controles de seguridad

El 11-S marcó un antes y un después. Bien que es por la seguridad de todos y hay que darlos por buenos, pero además de incrementar el miedo a volar, los controles establecidos en los aeropuertos obligan a acudir con bastante más tiempo de antelación, con miedo de no cumplir las ordenanzas y con el ánimo dispuesto para medio desnudarse delante de otras personas o sufrir la incertidumbre de dar con empleados educados, o no.

5Los costes imprevistos

Es cierto que el llamado "bajo coste" ha hecho posible que millones de personas puedan permitirse la posibilidad de viajar en avión. Pero los menos avisados pueden ver como ese supuesto ahorro del que tanto se presume a veces puede volatilizarse en unos instantes. Viajar con un kilo de más en la maleta o con un equipaje de mano que exceda en un milímetro lo permitido puede suponer un gasto superior al supuesto ahorro obtenido, y sobre todo imprevisto. También hay que pagar más por elegir asiento o por asegurarse el vuelo. La mayoría de las compañías hace tiempo que dejaron de incluir una comida gratis, por lo que hay que rascarse el bolsillo para poder comer algo o incluir la tartera en el equipaje de mano. No es que fueran gran cosa esas bandejas, pero tenían algo más de glamour que un bocadillo hecho en casa.

6La pérdida de equipaje

Si tiene que hacer escala en algún aeropuerto antes de llegar a su destino, cruce los dedos. La informatización del sistema ha paliado mucho un problema que antes era más común, pero todavía no es extraño ver a gente con ropa de invierno en el Caribe, o al revés. Y con el consiguiente gasto añadido, porque mientras se localiza el equipaje pueden pasar días y hay que pertrecharse en relación al clima del lugar de llegada.

El diario norteamericano culpa de esos males, que considera un "insulto" a los ciudadanos, a la falta de competitividad en el sector y a la ausencia de controles gubernamentales. Lo curioso es que, aunque en Europa la situación está más regulada, los inconvenientes de volar en esta época son muy similares a los de Estados Unidos.

Si ha optado por viajar en avión estos días de vacaciones, por tanto, es muy probable que la conversación del lunes o el martes en la oficina no sea tanto cómo lo ha pasado en su lugar de destino sino la aventura de haber elegido ese medio de transporte. Si ha ocurrido algo anómalo, por el cabreo que genera; y si todo ha ido bien, por lo extraño que resulta.

 

 

Jesús Martín es periodista.